HistoriaLa muralla tiene sus orígenes en secciones que se construyeron en determinadas zonas estratégicas durante el periodo de los Reinos Combatientes (480-221 a. C.). Más tarde, durante el reinado del Primer Emperador de la dinastía Ch'in, de corta duración, se unificaron estas secciones para formar una sola muralla. Así, no se construyó toda de una vez, sino más bien por partes que se han ido uniendo a través de un período de aproximadamente mil años. Alcanzó su mayor extensión bajo la dinastía Ming.
La dinastía Qin del 221 a. C. al 206 a. C. [editar]
El primer emperador de China, Qin Shi Huangdi, inició la construcción de la Gran Muralla, con el fin de proteger su recién formado imperio de los ataques de los nómadas. A partir de esta dinastía, el país se llamó China o país de los Qin.
La renovación de la dinastía Han entre 206 a. C. y 9 d. C. [editar]
Con la llegada de los Han, el imperio se expandió hacia el oeste y se restauró lo que quedaba de la muralla, además de extenderla a través del Desierto de Gobi. Se colocaron torres de vigilancia que se comunicaban entre ellas con señales de humo para informar de posibles invasiones.
La renovación por la Dinastía Ming desde 1280 hasta 1644 [editar]
Fueron los que más ampliaron la muralla. La gran muralla de la dinastía Ming se inicia en el extremo este, en el paso de Shanghai (山海关 shān hǎi guān), Qinhuangdao, en Hebei, provincia cercana al golfo de Bohai. Atraviesa nueve provincias 100 condados, para terminar en el extremo oeste en el paso de Jiayu (嘉峪关 jiā yù guān), en la provincia de Gansu, al noroeste. El paso de Jiayu era la puerta para la ruta de la seda. Si bien la muralla termina en el paso de Jiayu, a partir de allí siguen torres de vigilancia (烽火台 fēng huǒ tái) por toda la ruta de la seda.
Una vez, los manchúes cruzaron la muralla convenciendo al general Wu Sangui para que les dejara atravesar en el paso de Shanghai. La leyenda dice que las tropas tardaron tres días en pasar. Una vez conquistada China, la muralla dejó de tener utilidad estratégica, dado que aquellos de quienes se quería proteger a China eran ahora los gobernantes, convirtiéndose en la Dinastía Qing.
Durante su construcción los obreros estaban a merced de bandas de asaltantes y muchos murieron en esa construcción, de manera que la muralla es a veces llamada el cementerio más largo del mundo.
Reconocimiento desde el espacio
El libro de Richard Halliburton, Second Book of Marvels, publicado en 1938, afirmaba que la Gran Muralla China es la única construcción humana visible desde la Luna, y la publicación de Ripley Aunque usted no lo crea de la misma década, aseguraba algo parecido. Esta creencia ha persistido, y ha adquirido un estatus de leyenda urbana, e incluso se ha incluido en libros escolares. Arthur Waldron, autor de la historia más fiable de la Gran Muralla, ha especulado que la creencia puede provenir de la fascinación con los "canales" que se creía que existían en Marte. La lógica era simple: si los terrícolas podían ver los canales de Marte, entonces los marcianos podrían ver la Gran Muralla.De hecho, la Gran Muralla tiene únicamente pocos metros de ancho -de un tamaño aproximado al de las pistas de carreteras y aeropuertos- y es casi del mismo color que el suelo que la rodea. No es posible verla desde la distancia de la Luna, y mucho menos desde Marte. Si la Gran Muralla fuera visible desde la Luna, sería fácil verla desde la órbita terrestre, pero desde ahí es apenas visible y únicamente bajo condiciones climáticas perfectas. No es más visible que otras construcciones humanas.
El Astronauta William Pogue pensó que la había visto desde el Skylab, pero descubrió que de hecho miraba al Gran Canal de China, cerca de Beijing. Pudo ver la Gran Muralla con binoculares, y concluyó que "no era visible a simple vista". El senador Jake Garn afirmó que pudo ver la Gran Muralla sin ayuda de binoculares desde la órbita de un transbordador espacial en los 80, pero su afirmación ha sido puesta en duda por varios astronautas norteamericanos. El astronauta chino Yang Liwei dijo que no pudo verla en absoluto.
Neil Armstrong afirmó: "No creo que, por lo menos con mis ojos, hubiera alguna construcción humana visible para mí. No he conocido a nadie que me haya dicho que han visto la Muralla China desde la órbita terrestre. Le he preguntado a mucha gente, particularmente a gente del transbordador, que han orbitado varias veces sobre China durante el día, y aquellos con los que he hablado no la han visto".
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